Dejar de compararte (volver a tu tablero)
La comparación es una trampa silenciosa:
te hace creer que estás evaluando…
pero en realidad te está descolocando.
Porque no comparas datos.
Comparas tu vida con una versión editada de la vida de otro.
La escena
Ves a alguien avanzar. Publicar. Conseguir. Brillar.
Y algo dentro se hunde.
No por envidia mala.
Por una frase que aparece sola: “Yo voy tarde.”
Qué está pasando en el tablero
Compararte es intentar medir tu valor con una regla que no es tuya.
Es mirar el tablero de otro jugador y olvidar que tú tienes otras casillas, otras cartas, otras heridas, otras fortalezas.
La trampa del tablero
Creer que compararte te motiva.
A veces te mueve, sí… pero desde la humillación.
Y cuando te mueves desde ahí, la partida pesa el doble.
La jugada consciente: “volver a lo mío”
- Detecta el disparador (red social, persona, contexto).
- Nombra la herida detrás: “Esto me activa porque temo ___.” (no ser suficiente / quedarme atrás / no ser elegido).
- Cambia la pregunta:
De “¿Por qué él sí y yo no?”
a “¿Qué necesito yo ahora para avanzar una casilla?” - Acción mínima en tu tablero: una cosa pequeña hoy (no mañana).
Tu turno
- Ejercicio: Lista 5 casillas que ya has pasado y que antes creías imposibles.
- Pregunta: ¿Qué parte de mí está pidiendo reconocimiento cuando me comparo?
El día que dejas de jugar contra otros, recuperas algo inmenso: energía.
Y con energía… el tablero se abre.
(Esto lo desarrollo en Tu Juego, Tu Vida, próximamente a la venta.)
FAQ
- ¿Cómo dejo de compararme si las redes me disparan?
- ¿Es malo compararse siempre?
- ¿Cómo vuelvo a enfocarme cuando ya me hundí?